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“- Koldo, ¿para qué vivimos? - La vida es un misterio. Por eso yo estoy siempre cerca de la muerte” (Koldo, El apátrida)
Ya no espero ser rescatado, por fin ya he sido olvidado… hasta por mí…
No es una sensación feliz, pero si llena de paz, no, paz no, más bien de alivio. Ya no hay recuerdos que hagan lamentar el presente, ya no hay un futuro que aspire a la redención, simplemente ya no hay nada, nada en absoluto… Un inmenso hoyo en el medio de todo, un dolor que aturde los sentidos, ya no oigo, no escucho, no veo… pero ya no hay lágrimas anhelantes, no hay esperas desesperadas, no hay lástima de si, solo el dolor… y la nada… He tirado las armas, he abierto los puños, he relajado el rostro, ya no miro de frente, ni bajo la mirada, ya no miro, ya no miro, no hay nada que ver, ya lo vi todo, y me cansé de ver…. mis pies se mueven sin parar, voy al no lugar. La vida se ha hecho simple, solo tengo que andar y andar, es algo más fuerte que yo. Cuando tengo hambre cualquier cosa es buena, lo que encuentras en el suelo, entre la basura, a veces a alguien se le revuelve la lástima, contiene la respiración y se me acerca con algo de comer. En la tarde, me tiendo donde nadie me vea, me hago invisible, pero yo los veo a todos. A veces me rio con sus caras igualitas a los perros, aquel tiene cara de buldog, aquel de pequinés. A veces dejan de estar allí y no sé que es de mí. Cuando llega la noche cuento las monedas y me voy a la tienda y compro mi botella de lo que alcance, con asco me la tienden, con miedo me expulsan del lugar, yo me rio, y me rio, es el mismo ballet todo los días, les gusta así, ellos tienen el poder, yo soy la basura que estorba, yo soy la imagen que les hace creer que sus vidas están bien, soy el hedor que les da seguridad. Y sigo andando y andando hasta encontrar un lugar, solo, callado, seco, ahí me siento, y empiezo a tomar mi medicina; a veces me cae mal, cuando llegan ellos. Sus rostros, sus voces, son como puñales ardientes ; el pecho me explota, y el dolor se esparce, no me importa, que venga!!!, maldigo mi vida, maldigo a Dios, he decidido negarte!!!, ¡ Por qué no me llevas!…. con ellos…. Con ellos. Veo sus rostros, sus ojitos, el mar que se lo llevó todo… maldigo el mar… me maldigo a mi… ¿por qué no estuve allí cuando más me necesitaste?, y antes, por qué me fui. Siempre estuve ausente y ausente estaba cuando el mar se los llevó, ausente estaba, yo nos los vi irse… no los vi nunca más… Sus rostros, sus voces… Pero a veces la medicina me cae bien y bailo y canto y me duermo, hasta que viene el coño e’ madre policía, o aquel otro desgraciado que me quiere quitar mi lugar para drogarse… me golpean, me golpean, me golpean, yo los azuzo, ¡denme más! ¡Denme más! ¿Eso es todo, maricones? … Y otro día, ¡hasta cuando! Mis pies se mueven sin parar, quizá hoy tenga suerte, quizá tú que me olvidaste te acuerdes de mí, quizá hoy me lleves, lejos, lejos de aquí, lejos de mi…. Sigo arrastrando mis pies, sigo olvidándome de mí, del que fui. Yo voy al no lugar. Sobre Alix Otoole: http://www.myspace.com/alalalai |