Yareah Magazine

Entre la Leyenda y el Mito: Shakespeare PDF Print E-mail
  
Monday, 05 April 2010 11:41
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Leyendas hay muchas y mitos algunos otros. Dejaré para los más eruditos las definiciones y dejaré para los más aburridos los errores que, sin duda, cometeré, y haré (hice) algo que no debo (debía): pedir perdón al lector por las falsedades que vienen. Ya lo anticipo: hablaré de leyendas. Ya lo preconizo: me dispondré a maltratar a los mitos.

Ya lo digo: lo de pedir perdón fue una fórmula empleada en el teatro de la época de cierto autor inglés bastante famoso. Ya he pecado: ¿es una paráfrasis pecado? Quizá sólo para los buenos escritores, pero el que ahora suscribe tiene cierta pecadora tendencia a lo mundano.

¿Quién fue el hombre que escribió Hamlet? Pocas líneas y menos estudios tengo para responder a esta pregunta. Algunas lecturas, sí: ¿es cierto el ensayo que afirmó hace dos años que Shakespeare era un rico acaudalado comerciante? No nos llevemos las manos a la cabeza, estimados lectores, ¿no fue Umberto Eco el que lanzó la idea de que Francis Bacon era Shakespeare y Shakespeare era Bacon? Como dijo un entrenador de fútbol: y si mi abuela fuera mi abuelo… Hay decenas de teorías y sólo una verdad: la que siempre permanecerá oculta bajo el velo de la leyenda que nos convierte, sempiternos, en mitos.

Así, Shakespeare se erige en el ¿primer? Gran escritor de la era moderna. No, no se echen las manos a la cabeza que soy consciente de que era contemporáneo de Cervantes y que murieron el mismo día (al menos, el Shakespeare oficial, sin tener en cuenta a los fantasmas posteriores). Así lo dicen los ingleses y así hay que aceptarlo y así lo han plasmado en el cine los norteamericanos (que beben indudablemente de la cultura inglesa, no sólo en el idioma que, por otra parte, han destrozado hasta cotas casi inimaginables).

¿Fue mejor que Cervantes? Quizá no o quizá sí… o quizá la ingente cantidad de obras que hoy atribuimos a Shakespeare no deban ser leídas en el mismo sentido autoral que hoy tenemos. ¿Me explico? Sé que no, y que demasiadas preguntas retóricas pueden confundir al lector. ¿Me explicaré? Tal vez, y sólo si el lector se porta bien y sigue leyendo hasta el final.

La mayoría de las obras del teatro isabelino se han perdido. Que no nos sorprenda, también ha sucedido igual con la mayoría de las obras del teatro griego, de las que apenas se conservan unas pocas. ¿Las mejores? Dice la leyenda que sí, y esto, en literatura, es más que suficiente. De hecho, “la leyenda es la única razón de ser de la literatura” (Martín Cid, irónicamente consciente de lo ridículo). Dice también una leyenda poco conocida (el autor es otra vez consciente al escribir estas líneas) que cada sociedad transforma los hechos pasados adecuándolos a las necesidades o el modo de sentir de cada sociedad. Dícese: los hechos pasados son transformados para que los hechos puedan ser comprendidos e interpretados por los individuos actuales. ¿Ejemplo? El asesinato de cien personas era considerado normal en la antigüedad pero en la actualidad se reinterpreta el asunto moralmente como una barbaridad (aunque, por otro lado, se sigue matando a cientos en nombre de la libertad). Nuestro caso (Shakespeare y el teatro isabelino) nos lleva a hacernos una serie de preguntas a cual más absurda:

-¿Fue Shakespeare un hombre (u hombres) que escribió (o escribieron) una serie de obras teatrales o, en cambio, fueron los recopiladores de la tradición del teatro isabelino?

-¿No bebe acaso tanto Shakespeare de los griegos como para considerar reescrituras a sus grandes obras?

-¿Puede un hombre solo escribir tan ingente cantidad de obras?

-¿Puede un hombre solo cambiar tanto de registro literario teniendo en cuenta el estudio de otros contemporáneos suyos?

-¿Debemos considerar entonces el fenómeno Shakespeare como una maniobra para magnificar la lengua inglesa y la autoría de un solo genio?

-¿No es acaso cierto que el concepto moderno de autoría surge en el S. XIX y que (puede) que en el XVII existiese un hombre que reescribiese dramas ya conocidos firmándolos bajo el nombre de W.S.?

¿Demasiadas preguntas? Sólo unas pocas que apenas nos dan una idea de la magnificencia del mito, que no del hombre. ¿Existió entonces Elena de Troya? Poco importa la respuesta en un sentido literario, ya que la que sí que existió es una Elena de Troya en una obra llamada La Ilíada y que permanecerá para siempre en el inconsciente colectivo de la humanidad, como también permanecerán para siempre los Hamlet y Otelo, los Falstaff y Enrique, los Shylock y los mil y un personajes que aún hoy sobreviven en la magia de un apellido: Shakespeare.

La pregunta que no puede ni debe ya tener respuesta.

El hombre ya convertido en leyenda.

La historia ya perdida para siempre.

El mito.

 

Una vez nació un individuo llamado William Shakespeare que, en la realidad literaria nunca existió. Murió, como tantos otros hombres.

Pero como sólo unos pocos, vivió en la mentira.

En la gran mentira que es la Historia.

En la genial mentira que es la Literatura.

 

Sobre Martín Cid:

http://www.martincid.com

 

 

 http://www.martincid.com/imagenes/fotos/NuevoFuturo1.jpg
 El escritor Martín Cid

Last Updated ( Sunday, 11 April 2010 18:11 )