Yareah Magazine

Sandra Cabrera, voz de miel y canela PDF Print E-mail
  
Sunday, 20 June 2010 13:26
Hay en La Línea de La Concepción, pueblo de arenas blancas en sus playas, y de saladas aguas, puertas abiertas a un gran mar, que por eso, más que mar es océano; hay una niña, con una voz que sabe a azúcar, miel y canela..,
y no es pasión, sólo pongo el sentimiento en todo lo que digo d’Ella. Se llama Sandra, Sandra Cabrera, y sus ojos tienen toda la luz que  dan un millón de estrellas; con qué sentido, con cuanto cariño y dulzura define Ranec – una amiga nuestra- los ojos de nuestra Niña ¡como quien lanza un suspiro! Cortito..., profundo..., sencillo; pero así se dicen las cosa que te calan hasta llegarte ¡muy adentro! ¡Hasta que te duelan los ojos… de tanto y tanto leerlo!: “Ámbar, topacio cristalino y puros, en los cuales los sueños se hacen realidad”.
La voz “vuela” desde su garganta de nácar, como si de un viento fuera que nos lloviera del Cielo… Este regusto te queda cuando oyes una Copla en la voz de Sandra Cabrera.
La Copla se despereza del “ensueño que la tenía durmiendo”, para que se recree en la voz de
“terciopelo” de Sandra Cabrera.
Ver más sobre Sandra Cabrera:
http://www.sandracabrera.es.tl/

Por la arena de la playa
va con un hombre “la Lirio”.
La tarde pone en sus ojos
un barco de plata y vidrio,
mientras que Cádiz se enciende
a lo lejos como un cirio,
en un altar encalado
de torres en equilibrio.
……………………………….
Por la arena de la playa
viene cantando un chiquillo:
_La Lirio, la Lirio tiene,
tiene una pena La Lirio
y se le han puesto las sienes
moraítas de martirio¬_
-¿No vino “la Lirio”?
-No-,
responde una voz en eco
……………………………………
En una mesa, con sorna,
canta un viejo marinero:
_Se dice si es por un hombre,
se dice si es por do;
pero la verdá del cuento
¡Ay, Señó de los tormentos!
la saben la Lirio y Dió_
…………………………………
_Amarga, de Puerta Tierra,
viene la voz de un flamenco:
-A la mar maera,
y a la Virgen, cirio,
y pa duquitas , mare de mi arma,
pa duquitas negras,
las que tié la Lirio_
Caminito de las Indias
un barco se va perdiendo.
“La Lirio” corta sus trenzas
con tijeritas de acero,
llenando el mar de suspiros
y el aire de juramentos,
mientras que, roto, en la playa
-veleta de amores muertos-,
clavando su desengaño
en la Rosa de los Vientos,
moreno de sal y luna
llora y llora un marinero.
  Don Rafael de León (del Romance de “la Lirio”)