Yareah Magazine

Poemas de Ana Patricia Moya Rodriguez PDF Print E-mail
  
Thursday, 08 July 2010 18:40

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Poemas (selección)

Desde las sábanas

Rabia
odio
de tanto amor que por ti siento.
[Maritza Núñez]

 

 

Vuelvo a llorar por ti, en secreto. Mancho las sábanas
de incontables lágrimas, de lágrimas sucias llenas de rabia,
de lágrimas negras por culpa del rimel que apenas utilizo.


Mi cama ha escrito demasiadas historias en su colcha,
la almohada apenas soporta el peso del silencio de la humedad
de mis ojos, deja de ser la cómoda cuna de los sueños
para convertirse en el único sitio donde me consume la tortura
de mi interior dolido. Mi cama es útero de tela
que me acoge, echa un ovillo, después de mis sollozos,
de mis gritos silenciosos y desgarrados ante lo que me jode.

Si tuviera que juntar todo lo que he llorado por ti
en estas sábanas, construiría un inmenso océano salado
con olas de súplicas, de deseo, de la ilusión de verte
en esta cama junto a mí, enfrentando a tu ser con el mío;
pero en la realidad, yo me ahogo en mi propia melancolía
y en la desesperación de saber que no podrás pertenecerme jamás.

Jamás…

(“Bocaditos de Realidad”, primera edición)

De rodillas, delante de mi cama…

De niña, tenía una cruz dorada clavada
en la carne; ahora, mis oraciones salpicadas
de culpa se reflejan en un rosario con cuentas
de lágrimas. Conciencia sin limpiar. Pedazos
ásperos que murmuro para mis adentros,
pecados de mi insignificante existencia.
Antes había terror: debajo de la cama estaba Dios.
Pero Dios no está. Ya no hay ni bondades ni castigos.
Tampoco creo en los poetas, ni en los políticos,
ni en las putas promesas de amor eternas
ni tampoco en los hombres ni en las mujeres.

Mis plegarias, cantos de desilusión en la noche
cómplice de mis bajones, asoman en estas manos
la gran evidencia. Sólo creo en mi misma.

Porque es lo único que me queda.

(“Bocaditos de Realidad”, segunda edición)

El  mayor espectáculo del mundo

Bienvenidos
al mayor espectáculo del mundo:
el teatro de la vida.

Escenario con decorados cutres,
donde te hallas tú
sintiéndote
como una marioneta, atado
de pies y manos,
como un muñeco, con agujero
en la espalda,
como un actor secundario
que jamás se estudia el guión.

En las tablas,
haya tragedia, haya comedia,
cambias el trozo de carne del pecho
por plástico, por algodón,
o por metal orgánico.

Bajo los focos,
somos tristes figuras sin sombra
que maneja, cruel,
el destino.

I got you under my skin

  I've got you deep in the heart of me
  so deep in my heart
  that you're really a part of me.

(Frank Sinatra)


A pesar de tus latigazos
en mi espalda,
amor, te tengo debajo de la piel,
corres por la sangre de mis venas de borracha a un ritmo de vértigo,
te has empotrado en ese trozo de carne
               que sólo late,
desgarrándome las arterias con los dedos,
acariciando, dulce y cruel, esos recuerdos
que jamás en la vida podré borrar.

Sí, cariño, te tengo debajo de la piel;
de hecho, siempre has estado ahí…
               …aunque yo, en ti, esté 
rota y arrugada en el fondo de tu papelera.


(Poemas de “Material de Desecho”, inédito)

Tripas

Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene
(Alejandra Pizarnik)

I

Los lugares más fríos no son Islandia, ni Siberia, ni Groenlandia. Disecciona con la navaja del recuerdo el esternón: sólo hay escarcha. 

II

Ser la otra te posiciona en dos categorías: la superior, cuando eres novedad, la inferior, cuando eres comodín. No sé si me valoro lo suficiente o me siento muy sola. 

III

Calidez admitida en besos y abrazos: las palabras, accesorias para la excitación. Teatralidad del que reclama piel ajena cuando la otra parte de la cama está vacía.

IV

Amor: mi nombre en tu boca. Y todo es falso. Opto por callar. El silencio es más elocuente: entre tus brazos, sólo siento.

V

Besas y golpeas mi pecho. No hay dolor: fina capa de hielo recubre un órgano latiendo lentamente, mentiroso. Sólo mis tripas son honestas.

VI

Mi espalda. Es tuya. Vértebra a vértebra. Nervio a nervio. Soporta tu peso. Soporta la hipocresía. Es lo único que puedo ofrecer: no quiero entregar un corazón podrido.

VII

Cadáveres. Mis huesos, mis músculos, mi piel, son cadáveres en tus manos. No hay latidos: soy amor muerto. Soy nada.

VIII

Mis entrañas se retiran del campo de batalla. Sábanas mojadas: banderas blancas para la pecadora. Mi orgullo herido. Saboreamos la derrota. Soledad resguardada en lo más hondo de mí, masticándome las tripas, remordiendo conciencia enjuagada con sudor.

Aspiro a imposibles

Caperucita - regaliz

Qué tonta era Caperucita Roja.
Tierna chiquilla que hace dulces para la abuelita,
inocente cria que se tragó las mentiras del can feroz,
estúpida niñata que esperó al leñador para ser rescatada,
criatura gilipollas que concebía la vida como un pastel.

Yo soy versión adulta de Caperucita:
llevo siniestras ropas de luto,
un palo lleno de clavos oxidados
y caramelos de regaliz en los bolsillos;
arrastro el fantasma del miserable lobo
y un cadáver anciano de voluntad impasible.

Los manjares de azúcar  intragables de mi canasto
- escondidos junto a un libro de filosofía, el tabaco
y la botella de vino -  se pudren por el veneno.

Son regalos para los cuentistas:
abuelas, niñas, lobos y guardabosques
que me intentan engullir con sus fauces hipócritas.

(Poemas de “Píldoras de Papel”, inédito)

Símbolo de mi impotencia contra el mundo

Raparse casi al cero
es un placer indescriptible.
Mientras las tijeras y la maquinilla
cubren de pelos las baldosas del baño,
yo me resigno a mi realidad.

Es lo único de mí
que puedo cortar
con mis propias manos.

Desierto

El corazón en el techo, yo recibiendo
el amor que corresponde a la legítima
mientras me observa desde arriba y lanza
mensajes codificados: “qué poco vales
por morir lentamente entre besos”.
Los tímpanos perciben el eco silencioso
del órgano que late por inercia que me espía
que se mezcla con lamentos los tuyos los míos
que llora por la que está suspirando por huesos
ajenos y que se ha rendido a otras manos.
Con el último suspiro en la soledad
de mi ausente delito me quedo quieta muy quieta
esperando a que regrese el trozo de carne
a su hueco, pero parece inerte, confiesa
con rabia entre los dientes que no desea
ocupar su sitio: no se sentiría cómodo
habitando las costillas

de una extraña.

(Poemas de “Yo soy lo que dicen mis manos”, inédito)


Bio

Ana Patricia Moya (Córdoba, España, 1982). Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba, actualmente, es pluriempleada, estudia master y es directora de Groenlandia (revista de literatura, opinión y arte en general). Sus poemas y relatos han aparecido en antologías y distintas publicaciones, digitales e impresas, de España e Hispanoamérica, así como en distintos blogs de literatura. Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano y catalán. Posee obras inéditas. http://www.revistagroenlandia.com/ana_patricia.htm

 

http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/2008/10/ana-patricia.html

http://afinidadesnarrativas.blogspot.com/2010/05/ana-patricia-moya-rodriguez.html

Last Updated ( Thursday, 08 July 2010 19:01 )