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Cecilia Ulrich
La masa es muy feliz en la inercia. El vanguardismo y sus complots contra la percepción han ofrecido un abanico de nuevas opciones, nuevos mundos y posibilidades, y aun así el cambio ha sido sistemáticamente combatido.Tiene razón Nietzsche al decir que fe significa no querer saber la verdad? La necesidad imperante parece ser encontrar una estructura y situarse a su abrigo. Cuanto más elaborado el dogma, más comodidad y paz promete. Somos muy felices cuando nos ahorran el trabajo de buscar una verdad y nos la envuelven para regalo. ¿Realmente es tan terrible que no exista un poder superior determinando nuestros destinos? Ser los únicos responsables del significado de nuestras vidas puede ser aterrador. Nadie quiere darse cuenta de la enorme libertad que se tiene porque la responsabilidad implícita es una carga demasiado pesada. Es más fácil atribuirle los vaivenes de nuestra existencia a las divinidades. Tal vez haya que esperar el fin de los días para acceder al paraíso, pero al menos las culpas no se pagan sino hasta después de morir. La vida acá y ahora perdió protagonismo. Y sin embargo acá y ahora cada uno de nosotros es el mundo, es la realidad, es la verdad. Somos libres de pensar que el universo existe porque lo pensamos, y que hasta es probable que no exista fuera de nuestra conciencia. Podemos pensar que nisiquiera el acá y ahora existen, que hay un sólo momento: el fluir constante de este presente. Y que las dimensiones son tantas que el concepto de espacio se torna hasta poético. Las posibilidades son infinitas, y lo maravilloso es que pueden coexistir. Joyce y el monólogo de Molly Bloom, un cuadro de Kandinski, la eternidad de Borges, el devenir de Nietzsche o la voluntad de Schopenhauer. Hasta los bigotes de Dalí. Los vanguardistas siempre están ahí para decirnos que todas las verdades son posibles: sólo hace falta constituirse en creador. Romper, desafiar, conspirar, exaltar, trascendernos de una buena vez. Los insondables recovecos de nuestro inconsciente emergiendo en cada distracción. El principio después de cada fin. El eterno retorno, el superhombre esperando, de la potencia al acto y la energía del big bang en una gota de sangre. Ya es hora de que el hombre deje de mirar hacia arriba y se haga cargo de la situación. El que habita las alturas anda demasiado ocupando procurando que nadie se entere de que no es más que un nihilista. Cecilia Ulrich
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 | | Cecilia Ulrich |
Nacida en 1978 en la ciudad de Campana, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Cursó estudios de Derecho, en cuyo ámbito se desempeña laboralmente, y también cursó estudios de Letras. En la actualidad se encuentra cursando la carrera de Redactora Especializada en el Instituto Superior de Letras Eduardo Mallea., y es alumna y socia de la Alianza Francesa. Sus trabajos literarios sólo han sido publicados en algunos espacios de la Web. *Yareah magazine es una revista cultural fundada y dirigida por el escritor Martín Cid. **Created and edited by the writer Martin Cid.
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