Yareah Magazine

Perversiones, mentiras y cintas de vidrio. Cayo Julio cesar Augusto Germanico,Caligula PDF Print E-mail
  
Monday, 30 March 2009 16:21

Rodrigo Martín

Emperador romano desde el 16 de marzo del año 37 hasta el 24 de enero del 41. Tres años al frente del imperio: quizá la leyenda más perdurable que nos ha dejado la mitología romana.

 
 Calígula

Mucha culpa de este mito se debe precisamente a uno de sus mayores enemigos, Suetonio, autor de la Vida de los Doce Césares, texto en el que hace un retrato (cuanto menos) desfavorecedor del emperador romano. En las páginas dedicadas al buen emperador se describen orgías, prácticas sádicas, prostitución de las mujeres de los senadores... una especie de marqués de Sade (que, por cierto, tampoco era tan malo) a la romana.
Recientemente, y con motivo de la lectura de una biografía un poco más seria y documentada del emperador, descubrí que el verdadero pecado de nuestro emperador fue precisamente el ponerse de parte del pueblo y no del Senado romano (y ya se sabe, las clases altas nunca perdonan estos terribles pecados de populismo).
Acusar a Calígula de sádico era realmente fácil teniendo en cuenta su claro vínculo de sangre con su antecesor Tiberio (que en la isla de Chipre tenía un auténtico bazar de las torturas y despeñaba a familias enteras). Lo de las historias con Mesalina (a la postre esposa de Claudio) y los caballos (el famosísimo Incitatus) son ya otro cantar. Es bastante probable que nombrase a su caballo senador: ¿qué mejor forma de efectuar una hábil maniobra política y burlarse de un Senado ganando así el favor del pueblo? La verdad sobre Calígula permanece oculta bajo el velo de un escritor que, no lo olvidemos, provenía de una familia de Senadores.
La historia se ha compuesto a base de comentarios y citas, de fragmentos perdidos y sobre todo, de mucha literatura que, lejos de contarnos una terrible (y a veces aburrida verdad) nos tiñe la realidad de mentiras entretenidas y locuaces, de engaños perversos y trampas. ¿Qué sería de ese cine de Hollywood sin nuestro buen emperador romano? El mito de Calígula tiñe cientos de páginas y en sus cuencas vacías miramos al monstruo de un escritor (como el mismo Victor Hugo hizo con don Carlos), no al (probablemente) hombrecillo asustado amante del teatro que fue asesinado por los pretorianos cuando apenas era un joven sin experiencia.
Son los asuntos de la política, son los asuntos de la literatura.

Silvia Cuevas MostaceroRodrigo Martín

  Estudiante de táctica y estrategia, lleva años profundizado en las vidas de nuestros héroes legendarios, poniendo especial énfasis en las consecuencias sociales y culturales que sus acciones reportaron al devenir histórico.
Con ésta, su primera colaboración para Yareah, inicia una colección de doce personajes míticos que a través de mares de tinieblas y campanarios medievales nos intentarán esclarecer nuestro actual tiempo, también de hierro.

Last Updated ( Monday, 15 March 2010 20:12 )