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 Rodrigo Martín
En el siglo III a. C. Roma se encontraba en plena expansión imperial y para controlar el Mediterráneo necesitaban conquistar Siracusa (Sicilia). Siracusa era en ese momento aliada de Cartago y su mayor fuerza residía en un sabio: Arquímedes. Arquímedes ha pasado a la historia por su famoso principio de Física… “todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado”; sin embargo, sus conocimientos abarcaban muchos otros campos del saber y, entre ellos, el táctico.
Arquímedes consiguió deshacerse del asalto de Marcelo y su ejército romano con sus diferentes catapultas y armas. Había fortificado adecuadamente Siracusa, para ello, hizo todo tipo de artilugios que les describiré: -catapultas de diferentes distancias para adecuarse a la distancia de los barcos romanos. -escorpiones; catapultas pequeñas que lanzaban dardos a gran velocidad. - unas grúas que lanzaban “piedrecitas” sobre los barcos y las escalas. - unos ganchos que meneaban los trirremes de arriba a abajo hundiéndolos. Estas armas, las utilizo sucesivamente contra los romanos, que lanzaban un trirreme, y otro, y otro, y uno tras otro fueron arrojados, como dirían los Beatles a” la tierra de los submarinos” con sus barcos escalas que, al estar unidos para llevarlas, perdían movilidad, siendo blancos perfectos para las catapultas y demás artilugios diseñados por Arquímedes. En tierra el desastre no fue menor y cesó la idea de un asalto, lo único que pudo hacer el ejército romano fue esperar a la rendición por hambre de aquella inexpugnable ciudad-fortaleza mole de piedra llamada Siracusa. Todo esto valió para que Marcelo le dedicase la frase: “Arquímedes usa mis barcos para servir agua de mar en sus copas de vino”, aunque luego volverían los romanos para tomar la ciudad definitivamente, matando al anciano, que les derrotó, en el saqueo. Es sin duda una prueba de que el intelecto y lo mecánico pueden hacer frente a la mayor fuerza aunada con la mayor maña, aunque finalmente la traición desequilibrio la balanza de forma “nada” favorable a los romanos. También se puede considerar el asedio de Siracusa como la premonición del desenlace de la guerra que acabó con la traición de los númidas, lo que causó la victoria romana en Zama.
BIOGRAFÍA
|  | Rodrigo Martín
Estudiante de táctica y estrategia, lleva años profundizado en las vidas de nuestros héroes legendarios, poniendo especial énfasis en las consecuencias sociales y culturales que sus acciones reportaron al devenir histórico. Con ésta, su primera colaboración para Yareah, inicia una colección de doce personajes míticos que a través de mares de tinieblas y campanarios medievales nos intentarán esclarecer nuestro actual tiempo, también de hierro. |
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