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Thursday, 01 January 2009 00:00

Juan Ignacio Guglieri Juan Ignacio Guglieri

Es un recuerdo de infancia. Más bien de primera adolescencia. Lo que se llevaba toda la concentración no era tanto la música como la funda del vinilo. Era el crepúsculo, ocres y amarillos casi exagerados. Pero, sobre todo, las ropas talares de seis personajes cubiertos con capuchas. Rasgadas aberturas de antifaz para unas miradas con destellos de oro. Alas de casco vikingo remataban las solemnes siluetas. Andaban sobre mansas aguas que devolvían los últimos rayos de sol. Acordes grandiosos al fondo. La mirada de mi tío, el aficionado a la ópera, perdida. Sobre las andas llevadas por aquellos seis fantasmas vikingos el cadáver de alguien joven, joven y fuerte, quizás como el Príncipe Valiente. ¡Viva el rey Aguar. Sligón ha muerto!, grito cinematográfico de sus partidarios, vikingos buenos. Tétrica atracción de la muerte. Una espada reposaba entre las manos de la figura yaciente. El tiempo quedaba en suspenso y todo afluía de golpe ante aquella portada: Kirk Douglas, tuerto, y Tony Curtis, manco, luchando entre almenas y escaleras de torres defensivas en una película no vista hasta años después, porque no era tolerada. Odio entre hermanos. Pero se había publicado el libro en la colección juvenil “Cadete”, novela de Edison Marshall, con fotogramas de la producción, ¡en colores! Se llamaba así, “Los vikingos”, de Richard Fleisher. La chica, Janet Leigh. A Kirk Douglas, muerto, al final se le rendían pompas fúnebres parecidas a la imagen del disco de Wagner, pompas vikingas. También había agua: no el Rin, sino el mar. En una barca iba el cadáver de un gran jefe vikingo: ¡Kirk Douglas! Desde la orilla los guerreros, -sobrecogedor el silencio-, disparaban flechas encendidas sobre el catafalco flotante dirigido al ocaso, el ocaso de los dioses, Sigfrido, el oro del Rin, las walkirias… No es posible decir qué dejaba más absorto, si las palabras, nombres y títulos o la música misma. Tal vez las imágenes, la portada del vinilo y los fotogramas de “Los vikingos”.
Con estas fantasías siempre se mezclaban otras mitologías. Armas legendarias, héroes invulnerables que finalmente mueren. Las armas de Aquiles y Eneas habían sido forjadas por la fuerza de la divinidad.
Esta tarde llueve. Pasaremos el rato dibujando guerreros vikingos, griegos y romanos.
Otras tardes mi amigo Ricardito, entre los humedales donde se cazaban las ranas, evocaba a gritos estas solemnidades y fantasmagorías: “Odín”, clamaba alargando hasta la extenuación la “i”, “….ííííííííín”. “¿Qué quieres Ricardín?, “…. ííííííííín”. “Que te toques el culín”, “…. ííííííííín”.
¿Verano del sesenta y ...?

Juan Ignacio GuglieriBIOGRAFÍA

Juan Ignacio Guglieri

English Este profesor de latín, nacido en Madrid en 1951, ha dedicado largos años de docencia a la enseñanza de los rudimentos de la lengua del Lacio. Aparte de esto y de entregarse en su tiempo libre a la holganza, a la que tiene especial afición, según declara, se ha interesado por los estudios de humanismo y pervivencia del mundo clásico.

 

Last Updated ( Sunday, 20 September 2009 19:00 )