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Eticas dudosas: Fra Filippo Lippi PDF Print E-mail
  
Tuesday, 01 December 2009 00:00

Isabel del Río,  directora de arte

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http://www.yareah.com/images/bandera_2_p.gifSiempre me ha gustado leer biografías, cuanto más lejanas en el tiempo, mejor porque están más noveladas. 
http://media-2.web.britannica.com/eb-media/26/99426-004-75FB1A71.jpg
Giorgio Vasari, el gran pionero de la historia del arte (y del cotilleo), contaba allá por el siglo XVI que el pintor Fra Filippo Lippi (1406-1469), a pesar de ser monje carmelita, era tan venero o sexual que padecía, cual león, periodos de celo en los que no hacía otra cosa que fornicar hasta la extenuación con cualquier mujer/s que se cruzara en su camino (qué bonito!!). Así, encerrado por Cósimo de Medici (ni más ni menos) en una de las habitaciones de su palacio para que terminara urgentemente una obra que ya se había demorado más de lo preciso, Lippi, poseído de su desmedida (y bestial) pasión leonina, escapó por una de las ventanas ayudándose de los girones de unas telas que había tenido a bien cortar y enlazar a la manera de soga y (atención!!) una vez libre, estuvo días sin comer ni beber ni dormir, tan sólo desahogando su furor latino para demostrar a aquella Florencia, que de nada entonces se extrañaba, lo que un auténtico humanista del delicado Quatrocentto podía llegar a sentir… en fin, Alejandro Dumas no lo hubiera narrado con más emoción ni hubiera sido capaz de crear una saga de Lippis machomanes como Vasari hizo.
A Vasari se debe también la anécdota que protagonizó su hijo pues, dada la potencia sexual del primero de los Lippis habíamos de esperar que antes o después naciera un vástago: le llamaron Filippino y fue secuestrado por los turcos una tarde en que plácidamente contemplaba una puesta de sol mientras escuchaba el rumor de las olas. Fue encadenado y encerrado en las bodegas de un barco para ser vendido como esclavo pero, allí y habiendo heredado las aptitudes de su padre para la pintura, ayudado de un carboncillo, pintó tal retrato de su carcelero que éste, impresionado, lo dejó en libertad (ay, Dumas, de quién te reencarnaste?).
Y qué decir de la madre de Filippino, modelo para este cuadro de 1445 “Virgen con Niño y dos Ángeles”. Era una novicia de Santa Margherita en Prato que el fraile secuestró como premio final a un encargo pictórico que las monjas le habían hecho. Se llamaba Lucrecia Butti y, a pesar de su evidente belleza, fue abandonada sin piedad por nuestro follador justiciero.
Sí, me gustan las biografías, sobre todo cuando las escribe un gran fabulador como fue Vasari, un auténtico bestseller por los siglos de los siglos, un transmisor del sentir de una época que sin él, y pese a la maestría de sus artistas, hubiera permanecido descolorida y sin lustre, políticamente correcta y aburrida… Los manuales sesudos que se han hecho de Fra Filippo últimamente sólo nos hablan de él como un discípulo de Masaccio y un antecedente de Botticelli (puaf!!).
 
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