Yareah Magazine

Homo sum:: humani nihil a me alienum puto PDF Print E-mail
  
Saturday, 01 November 2008 00:00

Por Juan Ignacio Guglieri

Gabriela Labudda. Call650
Gabriela Labudda. Call650

Aquellos paseos vespertinos le relajaban del trabajo que desempeñaba como administrador militar de la guarnición en la nueva plaza ganada para Su Majestad. No le desagradaba la ocupación. Además, obtenía sustanciosas ganancias. Volvería a Inglaterra con la dignidad que su linaje requería. ¿Qué sería de Catherine? Extraordinaria mujer. Nadie como ella sabía hacer agradable la vida a su tío. Él le admiraba. Admiraba a Sir Isaac sinceramente. Sin duda era un sabio. Y tenían aficiones comunes: la Antigüedad. Vería a Newton en cuanto regresara a casa y le visitaría en la Royal Society para comentarle cuanto había curioseado por estas playas a unas leguas de Gibraltar.


Entre restos de antiguas construcciones, ¿un teatro?, ¿un muelle portuario?, fragmentos de cerámica, algún que otro mármol, a John le venía a la memoria la emoción de su preceptor en la prestigiosa Westminster School de los años de formación. Sobre todo revivía el entusiasmo con el que el maestro leía aquel pasaje de la Eneida de Virgilio, cuando Anquises en los Campos Elíseos muestra a su hijo, Eneas, el futuro de su estirpe. Parafraseaba los hexámetros diciendo: “¿Ves, hijo, aquellos que, tras atravesar el río del Olvido, se dirigen a la luz, a la vida? Ésa es tu descendencia”. Los personajes, a los que Anquises señalaba, explicaba el preceptor, eran los romanos. ¡Roma! Roma era el destino de Eneas; de él surgiría la estirpe que fundaría Roma, con la misión de dominar a los demás pueblos y extender sobre ellos la civilización. John percibía cierto nudo en la garganta de su preceptor. Era un momento solemne: ¡Roma eterna!
¡Estos preceptores! Allá, en Inglaterra, eran inconcebibles unos primeros estudios que consistieran en otra cosa que no fuera latín, latín y más latín. Aquello dejaba huella. Lo mismo le había pasado, antes que a él, a su admirado sabio de la Física y las Matemáticas, Newton, el tío de Catherine. Por entonces Sir Isaac estaba interesado por la ciudad de Carteia, establecimiento romano cerca de las columnas de Hércules, que se dedicó a los hijos de las mujeres hispanas habidos con soldados de las legiones romanas. Así lo había escrito Tito Livio.
John tropezó. Demasiadas abstracciones. Cayó de bruces y allí, delante de sus narices, apareció la moneda. En ella se apreciaba a Neptuno con su tridente. También un delfín. En la otra cara de la moneda la cabeza de una mujer. Iba tocada con una corona en forma de torre. Y una leyenda: CARTEIA. Había que contárselo a Newton. Catherine le esperaba.

John Conduitt volvió a Inglaterra desde Gibraltar. Gozó de una excelente posición social. Se casó con Catherine Barton, sobrina de Newton (1717). El matrimonio cuidó del gran sabio en la última etapa de su vida. La Royal Society de Londres publicó un estudio de Conduitt sobre la ciudad romana de Carteia. Carteia también aparece en una obra histórica de Newton, The Cronology of Ancient Kingdoms Amended. La lápida de Conduitt se ve en la Abadía de Westminster frente al monumento funerario de Newton.

 
 

Juan Ignacio GuglieriBIOGRAFÍA

Juan Ignacio Guglieri

English Este profesor de latín, nacido en Madrid en 1951, ha dedicado largos años de docencia a la enseñanza de los rudimentos de la lengua del Lacio. Aparte de esto y de entregarse en su tiempo libre a la holganza, a la que tiene especial afición, según declara, se ha interesado por los estudios de humanismo y pervivencia del mundo clásico.

Last Updated ( Sunday, 20 September 2009 18:37 )