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Yareah Magazine. ISSN 1989-3191
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Homo svm:: HVMANI
NIHIL A ME ALIENVM PVTO

Juan Ignacio Guglieri

Para quien tiene una cierta afición a la Antigüedad clásica, que es el caso, la propuesta de mirar por un momento hacia el Oriente Próximo, Medio, Lejano, le sugiere alguna que otra cosa. Por ejemplo, la lengua indoeuropea, de donde proceden las nuestras, desde la India hasta estos pagos, asunto tan atrayente como raro para el común, propio de sabios alejados en sus elucubraciones del estruendo de lo inmediato. Hablamos de épocas remotas, milenios antes de Jesucristo. Más a mano tenemos la colonización griega de Asia Menor, el desarrollo de los griegos jonios. En interrelación con lo oriental de entre ellos surgieron los primeros pensadores, los de este lado. También se produjo el choque y vinieron las Guerras Médicas. Los orientales invadieron el Occidente y se vivieron las grandes gestas de Maratón, las Termópilas… ¿Qué decir de Alejandro? ¡Hasta Afganistán!
Vienen a la memoria recuerdos juveniles en la propia Grecia. Viaje de estudios, cuando gobernaban en el histórico-mítico país “los coroneles”. Uno peina canas en las pocas zonas capitales donde puede ejercitar tales lustraciones. Tal vez la huella más indeleble sea la de aquellas estatuas arcaicas de muchachas con trenzados delicadísimos sobre la espalda, pliegues en sus transparentes vestidos -¡y todo era piedra!-, sonrisa, ¿amable, enigmática?, y los ojos grandes, “almendrados”, clara influencia oriental. Ésa era la explicación. Se solía decir “orientalizante”.
Grecia y Oriente en principio se opusieron a Roma. El Occidente aparecía como amenaza. Pero todo se confunde. Un romano, muy romano, pero muy romano, Marco Antonio, se marchó allá, a vivir como oriental. ¡Claro que a nada que Cleopatra VII se pareciera en algo a Liz Taylor y sus gasas y sus insinuaciones hollywoodenses y sus pestañas y lo negro, negro de su pelo…!
Los amenazantes occidentales miraban a Oriente cuando se sentían perdidos y para aquí se vino el culto de la diosa Isis. Tuvo gran éxito en Andalucía. Dicen que la afición-devoción a las Vírgenes sevillanas, malagueñas, cordobesas… tiene algo que ver. Y hablando ya de cosas cristianas, aquello de amar a los enemigos, ¡lo nunca visto u oído!, ¿de dónde venía?
Hay que terminar. Uno de los sabios que más cosas de la Antigüedad clásica conocen, –ha habido varios en esta España a veces empeñada en olvidar-, ha mirado también al Oriente en uno de sus últimos y magistrales esfuerzos. Puede sorprender que un reconocido helenista, maestro de helenistas, encantador de los interesados por el mundo clásico, se ocupe del reino del Mombareca, de la vida cotidiana en Ormuz, de Husein Ali Beg o Allah-verdi Khan. A mí no me sorprende. Se trata de Luis Gil Fernández, autor de El imperio luso-español y la Persia Safávida, Madrid, 2006.
Dicho sea todo esto en homenaje a Sherezade. Mañana continuará.

   



 

Juan Ignacio GuglieriBIOGRAFÍA

Juan Ignacio Guglieri

English Este profesor de latín, nacido en Madrid en 1951, ha dedicado largos años de docencia a la enseñanza de los rudimentos de la lengua del Lacio. Aparte de esto y de entregarse en su tiempo libre a la holganza, a la que tiene especial afición, según declara, se ha interesado por los estudios de humanismo y pervivencia del mundo clásico.

   
 
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